(Capitulo anterior) (Capitulo Siguiente)
La tranquilidad es uno de los mas grandes placeres de la vida, cuando le das tantas vueltas a la cabeza que terminas con un cilindro sin cerebro es lo mejor que puedes hacer. Después de tanto melodrama de estos días he decidido quedarme en casa hoy, me levante y comí un poco de cereal, la base de mi alimentación diaria, me propuse pasar el Ocarina Of Time mientras me escuchaba el soundtrack mash-up, poner a clipse y llegar lo mas lejos posible, parecía un plan perfecto para una tarde aburrida y sin sentido, antes de poder hacer cualquiera de esas cosas me llamo un amigo, Gerardo es su nombre, es el sujeto mas grunge que podrías ver en una ciudad tan punk, pero no crean que es un gran fanático, que su conocimiento no pasa de ese pequeño anthem que se hizo el Kurt, aun así el cree ser el conocedor mas grande aun que en realidad su estilo es debido a lo barato que son algunas prendas, que comprando en 3 por 5 en el tianguis puedes volverte casi de cualquier estilo, es decir, compramos los panam en la misma tienda y procuramos regresar caminando para poder comer al día siguiente, así era la cosa; la llamada fue corta, me pidió ayuda, el sujeto se mudaría y necesitaba alguien que cargara las cosas mas pesadas por el, soy el mas asertivo, así que siempre me llaman para sus asuntos, le dije que si, colgó, me cambie y fui de inmediato, esta vez con las llaves en la mano antes de salir.
Llegando a la casa de Gerardo le toque, me abrió y me empezó a decir que podía hacer para ayudar, lo hice lo mas rápido que pude, quería llegar a casa y pasar el bosque kokiri, a decir verdad, no seria muy difícil el trabajo, no era poseedor de mucha cosa, uno que otro mueble fue mi único cansancio, pero fuera de eso terminamos en tiempo record, tenia una camioneta donde cabía casi todo, dejamos solo unas cosas, seria un viaje de 3 vueltas según parecía, me subí al auto y nos fuimos, me alegran mucho los viajes así, solo hablando un poco, escuchando musica en el estéreo y sintiendo el aire, puso una pequeña playlist de Molotov y disfrutamos el camino gritando una que otra maldición.
Llegando a la nueva casa, bastante agradable y bien ubicada por el centro, me dijo que si quería algo de comer, el invitaba, al parecer ese aumento de sueldo que tuvo hace unos días cambiaría el destino de nuestra amistad al siguiente nivel: "Invitar cosas", tome la deliberación de decirle que pidiéramos una pizza o alguna hamburguesa, al cabo estábamos cerca de Cuarto de kilo y el hambre ya estaba entrando a nuestros cuerpos cansados, el, por si solo decidió pedir unas hamburguesas, mientras estábamos esperando estuvimos acomodando un poco las cosas, conectamos el barato pero genial equipo de sonido que tenia y seguimos con nuestra pequeña fiesta musical.
En un punto, cuando el hambre no daba para mas, sonó el timbre de la puerta y debido a que no conocíamos a nadie de la zona y mucho menos invitamos a algún conocido, sabíamos perfectamente que ya había llegado nuestro buffet, abrió la puerta Gerardo y le dieron la comida, pensé que todo este proceso era lo mas fácil del mundo, nada comparado con el antiguo ritual de cortejar a una mujer, que al parecer mientras mas avanzan los años es mas complicado no parecer un total perdedor, que bonito seria el mundo si tan solo con hablar por teléfono ella viniera a tu casa e igual que esa hamburguesas, terminaras comiéndotela. Aveces, después de tantos problemas pasados, uno solo desea algo un poco mas fácil, todo este tiempo reflexivo pensé en Violeta, pese a lo simple que ha parecido todo, realmente no lo ha sido, me di cuenta que quizá yo estoy provocando que todo en realidad haya sido nada. Mordí muchas veces esa carne en vuelta en pan y decidí platicarle a mi amigo sobre mis pensamientos, no le importo. Mire hacia arriba mientras sonaba Hold On de Los Dynamite y pensé que debía hacer algo ya, me convertí en ese típico hombre que después de una larga reflexión solo quiere salir corriendo a cambiar su vida y en lugar de eso, solo se queda sentado en el mismo lugar... Solo que esta vez me decidí en verdad.
Termine todos mis asuntos con mi amigo, me ofreció que me quedara a cotorrear toda la noche, hablaba sobre la nueva hydro que había comprado hace unos días, pero le dije que no, regrese a mi casa, me senté un segundo, mientras mi roomie me hablaba sobre su día, nada interesante ante mis ojos como siempre, me levante un poquito, encendí el Nintendo y comencé a jugar y relajarme un poco. Por la mañana ya estaba en el templo de fuego, cansado y sabiendo lo que debía hacer...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario